
Mi historia: De la cicatriz a una nueva forma de habitar
Mi trabajo no nació únicamente de estudiar sobre el cuerpo. También nació de vivirlo. En enero de 2023 me sometí a una histerectomía. Me extirparon el útero y varios miomas que, juntos, pesaban casi dos kilos. Fue un antes y un después.
Y esa experiencia llegó después de una historia atravesada por cinco abortos y por duelos que habían dejado una huella profunda en mi vida. La operación cerró físicamente una etapa. Pero emocional y corporalmente había mucho que procesar.
Y todavía hoy convivo con algunas secuelas. No te cuento esto para presentarme como una mujer que lo tiene todo resuelto. Y porque también sé que el proceso no consiste en volver a ser quien eras.
Consiste en descubrir cómo quieres vivir en el cuerpo que tienes hoy.
La pregunta que cambió mi manera de vivirlo En medio de todo ese proceso empecé a volver una y otra vez a una pregunta:
“El pasado ya fue. Con lo que tengo hoy, ¿qué puedo hacer?” No podía cambiar lo ocurrido. Pero sí podía decidir qué hacer con lo que tenía, esa pregunta se convirtió en mi brújula Me ayudó a dejar de invertir tanta energía en aquello que no podía cambiar y empezar a ponerla en aquello que sí podía construir. Y ahí aparecieron aprendizajes que hoy forman parte de mi manera de acompañar:
Ocuparme más y preocuparme menos
No significa que no me preocupe. Significa aprender a distinguir dónde puedo actuar y dónde solo estoy gastando energía.
Habitar el presente
No negar lo que duele. No obligarme a estar bien. Estar aquí con lo que hay.
Recuperar el placer, no como una recompensa cuando todo está bien.
Sino como una forma de volver a sentir la vida mientras la vida sucede.

